El amor no es un sacrificio aquí te decimos porque

Descubre todos los errores que puedes cometer si no comprendes que el amor no es un sacrificio. Dar todo no siempre es la mejor opción en las relaciones de pareja

El amor no es un sacrificio: es una premisa que debería enseñarse a todos, desde pequeños. Entender que la idea romántica de sufrir por otro es una gran prueba de amor no es lo normal, y puede evitar muchas relaciones tóxicas.



Lo cierto es que muchas personas relacionan directamente amor y sacrificio, como dos ingredientes básicos para mantener una pareja. Entonces, se entregan al ser amado dando todo lo que tengan a su alcance, dejando incluso, su propia vida de lado. Además, claro está que esperan una devolución de igual magnitud de parte del compañero.

El compromiso con un amor no es un sacrificio

Formar una relación de pareja es un objetivo de la mayoría de las personas que planean una familia propia. Al consolidarse, es necesario que ambos integrantes cedan en algunos aspectos para llegar a un equilibrio. Y eso está bien, pero un compromiso de amor no es un sacrificio.

Los pactos deben ser lo más explícitos posibles para estar seguros de que nadie saldrá lastimado. Entonces, se puede dejar a un lado algunas conductas o actividades que obstaculizan la armonía. Pero, jamás deben abandonarse los proyectos importantes que permiten a la persona desarrollarse como tal.



El sacrificio significa abandonar algo con sufrimiento, dolor o un costo elevado. Si esto sucede por amor, lo más probable es que las consecuencias negativas lleguen en algún momento.
Los que dan y los que reciben

Existen personas que tienen como base de su personalidad dar todo a los demás. Se sienten realizados de esta forma y están convencidos que amar es hacer cualquier cosa por el otro. Para ellos, sacrificarse constantemente es lo que les permite mantener una relación unida.

En realidad, lo que están construyendo es una pareja tóxica en la que uno da y otro oficia de receptor. Se hace un hábito cotidiano del que resulta muy difícil escapar sin ser heridos. El que recibe todo, está en una zona de confort y quien se sacrifica, se agota en la espera de una respuesta similar.

Con el tiempo, tanta entrega acumula resentimientos por no ser correspondidos con la misma actitud. Uno da todo, pero en lugar de ser retribuido, observa como su compañero sigue con su vida más feliz que nunca. No puede esperar que nada cambie porque son diferentes y porque uno de ellos entiende que el amor no es un sacrificio.




¿Por qué hacen sacrificios en nombre del amor?

1. Cansancio emocional

Las personas que están más agotadas emocionalmente suelen ceder fácilmente a las necesidades de su pareja. Eligen sacrificarse antes que pasar un tiempo pensando o dialogando sobre la situación. Les resulta menos agotador dejar sus ideas de lado que discutir en busca de una solución diferente.

2. Un método para la negociación

Algunos lo utilizan como una estrategia para luego negociar a su favor. Es decir, pueden hacer algo para ayudar a su pareja, pero a la primera posibilidad se lo recriminarán. Tienen este acto tan presente, como para utilizarlo en el momento justo de una situación incómoda.

Si él fue capaz de ceder por amor, ahora es el turno de que le demuestren agradecimiento y lo retribuyan como desea. Una actitud que verdaderamente destruye la confianza y genera fuertes resquemores.




3. Evitar un conflicto

Conocen exactamente los deseos y las preferencias de su pareja y son capaces de bajarse de sus planes para evitar un conflicto. No quieren ocasionar una pelea de pareja, por lo tanto, simplemente abandonan sus intereses.

Lo ideal sería hablar sobre las circunstancias para que ambos logren estar felices con la relación. Intentar acompañarse más que sacrificarse. De lo contrario, corren el riesgo de ser manipulados constantemente con la posible discusión, para que no hagan nada por sí solos.

Las consecuencias de quienes no entienden que el amor no es un sacrificio

Tarde o temprano aparece la necesidad de que la pareja devuelva todos los esfuerzos realizados para mantener ese amor. Pero, lo más probable es que no encuentren lo que buscan y entonces salen a luz las consecuencias.




1. Mal humor

Abandonar una actividad que los hace felices por el solo hecho de que al compañero no le gusta, genera mal humor. Quizá, acceda a sacrificar un trabajo o la práctica de un deporte, pero en casa los cambios anímicos se notarán.

2. Buscar sus propios beneficios, aunque sean negativos para la relación

El hecho de haber dejado algo para ayudar a su pareja les da el derecho de cobrárselo como deseen. Entonces, rompen con algún otro punto del compromiso por el solo hecho de ser resarcidos.

3. La infidelidad en puerta

Se sienten estafados emocionalmente, víctimas de la situación y se entregan a los brazos de la primer persona que les demuestra afecto. Una forma de verse valorados por lo buena gente que son y de permitirse recibir antes que dar.



Atención

El amor no es un sacrificio. Más bien es una combinación de afecto, atracción sexual, compañerismo y felicidad. En ningún momento puede considerarse que dejar todo lo importante para uno es necesario para mantener una relación.





via: Mejor Con Salud

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