Sinusitis maxilar: síntomas y tratamiento

La sinusitis maxilar es una patología muy común por la que acuden muchos pacientes a la consulta. Se produce por un taponamiento de los senos nasales debido a diferentes causas.




La sinusitis maxilar es una inflamación y obstrucción de los senos paranasales, que son unos pequeños huecos llenos de aire. Suele producirse como consecuencia del resfriado común, no obstante, infecciones fúngicas, bacterianas o víricas, y los procesos alérgicos también pueden ser los causantes.

Los senos paranasales se dividen en senos frontales (que son los que se encuentran en la parte frontal del cráneo, es decir, en la frente), los etmoidales (los laterales de la nariz), y los senos maxilares (son los que se encuentran en las mejillas).




En situaciones normales, cuando una persona respira el aire pasa por estos senos sin problema, pero cuando padece de una sinusitis maxilar, algunos de estos senos están bloqueados por lo que el paciente sufre molestias y dificultades para respirar.

Tipos de sinusitis maxilares

Dependiendo de como evolucione se distinguen dos tipos de sinusitis. Por un lado está la sinutisis maxilar aguda y por lo otro la sinusitis maxilar crónica.

En cuanto la primera, hay que saber que los síntomas de la enfermedad no persisten durante más de cuatro semanas. Suele aparecer como consecuencia de una infección de las vías respiratorias superiores.



Para diagnosticarla, el médico se ha de fijar en ciertos signos clínicos como la presencia de fiebre, congestión nasal, rinorrea purulenta (segregación y posterior expulsión de abundante de líquido por las fosas nasales que se forma en la mucosa nasal) y dolor o pesadez facial en ambos lados de la cara.

La sinusitis maxilar crónica se caracteriza por provocar síntomas que duran más de tres meses. Sin embargo, el diagnóstico de esta es más difícil, ya que no hay criterios diagnósticos bien definidos. Las infecciones tanto bacterianas como fúngicas, también suelen ser la causa de su desarrollo.




Causas y prevención

A pesar de que ya conocemos algunas de las causas por las que puede aparecer esta enfermedad, son muchas más las que también pueden causarla. El exceso de moco y el bloqueo de los senos paranasales hacen que los microorganismos puedan reproducirse más fácilmente, favoreciendo la aparición de sinusitis.
Por lo tanto, a parte de las diferentes infecciones y los procesos alérgicos, estas son otras causas que provocan el taponamiento y la segregación de moco:

El vello del interior de los senos paranasales (cilios) no cumplen con su función de sacar el moco debido a una afección.
Tener el tabique desviado.
Fibrosis quística: es un factor de riesgo que aumenta la posibilidad de sufrir esta patología.




Rinitis alérgica.
Tabaquismo: el tabaco también es un factor de riesgo para esta enfermedad.
Al conocer todas estas causas podemos imaginarnos las medidas o comportamientos a llevar a cabo para intentar prevenir la sinusistis maxilar. Por un lado se recomienda beber mucho líquido, en concreto agua, para evitar que se taponen los senos paranasales. Si suele tener congestiones o moco abundante, una medida eficaz es la de utilizar un humidificador por la noche, cuando se vaya a dormir.




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Como el tabaco es un factor de riesgo para padecerla, evitarlo será, por lo tanto, una medida de prevención fundamental. En el caso de que padezcas una infección en las vías respiratorias, utiliza medicamentos descongestionantes. Y, por último, en el caso de que seas una persona alérgica y empieces a notar los síntomas, toma la medicación adecuada cuanto antes.

Principales síntomas de la sinusitis maxilar

Los síntomas más comunes que provoca la sinusitis maxilar pueden variar en función de lo avanzada que esté la patología. A pesar de mencionar bastantes, hay que tener en cuenta que uno de los más alarmantes es la fiebre. En definitiva, los síntomas más comunes que puede desencadenar la sinusitis son:



Dolor facial.
Tos que suele empeorar por la noche.
Secreción y obstrucción nasal.
Fatiga.
Dolor de cabeza.
Fiebre.
A parte de estos, también es común sentir dolor y presión detrás de los ojos y en la zona maxilofacial, pérdida de sentido del olfato y dolor de garganta con goteo entre la nariz y la faringe. En una sinusitis aguda estos síntomas suelen aparecer al 7 día de un resfriado que no ha avanzado correctamente. Si por el contrario la sinusitis es crónica, los síntomas serán los mismos pero más leves.



Tratamiento

El tratamiento de esta patología dependerá, principalmente, de la causa que la produzca. Normalmente, cuando la sinusitis es aguda desaparece por sí sola durante cierto tiempo. En en caso de que esté provocada por una infección, su tratamiento requiere la administración de antibióticos durante aproximadamente 14 días.

En el caso de que la antibioticoterapia fracase, se puede recurrir a la cirugía para extraer el pus y limpiar la zona.

Cotrimoxazol antibiótico.
Cuando la sinusitis en crónica, se debe tratar durante 3 o 4 semanas. Si está provocada por una infección fúngica, se debe llevar a cabo un tratamiento específico para infecciones micóticas.

Otra opción de tratamiento es la de usar aerosoles nasales que contienen corticoides y antihistamínicos, que tienen como objetivo reducir el hinchazón en el caso de que haya pólipos nasales.



Créditos:MejorconSalud

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